
Con la postulación de Cristina Kirchner, el gobierno intenta dar un nuevo impulso al oficialismo luego de las importantes derrotas sufridas en Misiones, Tierra del Fuego y La Ciudad de Buenos Aires. Si bien, las encuentas aseguran que de realizarse hoy las elecciones la fórmula K ganaría, la imagen positiva que tenían años atrás es cada vez menor.
¿Será que la población se cansó de los continuos enfrentamientos del Presidente? ¿De invocar hechos pasados para tapar problemas actuales? ¿Cuál es el cambio que promete Cristina? ¿Bajar la inflación, solucionar la crisis energética, terminar con la creciente inseguridad, sostener el insostenible tipo de cambio, solucionar la crisis con Uruguay, combatir la corrupción del caso Skanska o la bolsa de dinero de la ministro de economía? Parece que su marido no lo puede hacer.
Después de intentar la reelección indefinida en Misiones, intentarán transformar la elección presidencial en una carrera de postas, intentando alternarse el poder. De alguna manera hay que lograrlo...
En el juego de las especulaciones, la maniobra política que intenta el presidente Néstor Kirchner al proponer a su mujer como candidata a las presidenciales de octubre próximo, es buena. Pero quizás subestima la inteligencia de los ciudadanos que no podrá comprar con un choripan y una gaseosa.
Por Diego Taddeo